Última
presentación el 27 de septiembre 2014 en el Museo de la Reconquista - Tigre
Taller de Poesía coordinado por Lucía Serrano: poeta y psicoanalista, miembro de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero Internacional.
lunes, 6 de octubre de 2014
jueves, 2 de octubre de 2014
PRESENTACIÓN LIBRO POESÍA RICARDO GUIMARAYNZ
PRESENTACIÓN LIBRO
POESÍA RICARDO GUIMARAYNZ "NOSOTROS LOS ESPECTROS" EN EL BAR CULTURAL
"LA FORJA" 09-08-2014
miércoles, 1 de octubre de 2014
sábado, 20 de septiembre de 2014
EL ANGEL DE LA SANGRE
Por caminos del alba motinera
-allá es verano, dura piedra ardida-
maduran en sus manos las granadas
que van a reventar al mediodía.
Qué extraño que la sangre no esté quieta
y el mismo Arco de la Sangre en sangre
se vaya y se desangre sobre un campo
propicio a la azucena de la sangre.
Qué extraño que la sangre no destiña
ni se solidifique ni se estanque,
oh, viva flor al filo de la tarde
que en alba acabará, recién nacida,
que todo lo que toque vuelva sangre.
¡Toro vital! ¡Paloma conmovida!
Corre la sangre al Arco de la Sangre.
RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN
“LA MUERTE EN MADRID” 1939
martes, 16 de septiembre de 2014
ESTE MELÓN ES UNA ROSA - MAROSA DI GIORGIO
Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
Yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
Yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.
Publicado
por Lucia Serrano en 19:42
jueves, 28 de agosto de 2014
EN TI PENSABA
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos
Alzados -¡oh, mi afán!- a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: -saber morir-; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
Y buscando sin fe, de fe me muero.
JOSE MARTI
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos
Alzados -¡oh, mi afán!- a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: -saber morir-; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
Y buscando sin fe, de fe me muero.
JOSE MARTI
Publicado
por Lucia Serrano en 8:50
1 COMENTARIO:
1.
que maravilla!
domingo, 17 de agosto de 2014
CARILDA OLIVER LABRA - CUBA 1922 – CON DESDÉN Y ORO
Voy
a verle
en cualquier sitio,
él pedirá un ron para mezclarlo con mis pupilas;
yo, el crepúsculo,
y me traerán una lágrima.
Voy a verle:
a las seis de la tarde,
cuando los combatientes repasan sus fusiles
y los adúlteros se acuestan con mariposas;
a las seis de la tarde,
sin luna,
cuando por los cines naufragan las divorciadas
y los obreros comienzan a bañarse.
A las seis,
con temblor y relente,
con bochorno,
ciega como leche y sed,
voy a verle.
Azogue en su mano,
una extraña,
qué poco de suerte,
subterráneo para reírme a carcajadas.
Con un traje amarillo como si renunciara
a la tristeza
voy a verle.
Tendré cuidado
no sea, que, al abrirme, estalle el sollozo
y comprenda que delinco.
Seré cauta,
debo mentir: "adiós, alguien espera",
y al levantarme con desdén y oro
crecerán los pulmones donde le respiro
y para que no muera del todo
lo atraparé en mi verso.
Voy a verle
-he dicho en la hermosura-
mientras recupero el ala que no sirve
y llueven los nísperos,
divagan las márgenes rumorosas;
voy a verle
y nos desbaratábamos a besos
y el libro se quedaba a medias
y luego quién creía en los relojes
si aquí se olvidó su boca del binomio de Newton
en cualquier sitio,
él pedirá un ron para mezclarlo con mis pupilas;
yo, el crepúsculo,
y me traerán una lágrima.
Voy a verle:
a las seis de la tarde,
cuando los combatientes repasan sus fusiles
y los adúlteros se acuestan con mariposas;
a las seis de la tarde,
sin luna,
cuando por los cines naufragan las divorciadas
y los obreros comienzan a bañarse.
A las seis,
con temblor y relente,
con bochorno,
ciega como leche y sed,
voy a verle.
Azogue en su mano,
una extraña,
qué poco de suerte,
subterráneo para reírme a carcajadas.
Con un traje amarillo como si renunciara
a la tristeza
voy a verle.
Tendré cuidado
no sea, que, al abrirme, estalle el sollozo
y comprenda que delinco.
Seré cauta,
debo mentir: "adiós, alguien espera",
y al levantarme con desdén y oro
crecerán los pulmones donde le respiro
y para que no muera del todo
lo atraparé en mi verso.
Voy a verle
-he dicho en la hermosura-
mientras recupero el ala que no sirve
y llueven los nísperos,
divagan las márgenes rumorosas;
voy a verle
y nos desbaratábamos a besos
y el libro se quedaba a medias
y luego quién creía en los relojes
si aquí se olvidó su boca del binomio de Newton
sábado, 26 de julio de 2014
PARA ESPERARTE
He reservado para esperarte,
la atmósfera de una sala de conciertos,
antes de un evento
importante.
Resucité nuestras
conversaciones cuidadosamente reprimidas y
alejé posibles
tristezas.
No cité a ninguna penumbra y
sin embargo la niebla de las
tumbas nos rodeaba, atenuada
por lo extraño de una verdad
disimulada.
Áspera la monotonía de
nuestros cerebros, recordaba otros
encuentros, donde los
disparates aumentaban la desarmonía.
La voz vuelve cruel y
desaparecen los remordimientos.
Amor, tomemos aire para
hablar tranquilos.
Busquemos todo lo que no ha
sucedido.
Comentémonos los últimos
sucesos que vivimos.
Después, sentémonos a
conversar y bebamos apetecibles
bebidas que hasta hoy entre
nosotros estuvieron prohibidas.
Alguien en este mundo, lo
sé, comprenderá las ausencias.
En silencio, bajo mi cabeza,
cierro los ojos y agradezco
transportar la gracia que me
han concedido.
Imperturbable, mecánica y
cansada, vulgar para que nadie
sospeche, evoco deseos
imposibles e imagino realizarlos.
En todos los tiempos cuando
se trataba de bajar, regresé por la
escalera gateando para no
bajar tanto.
Para esperarte, había
previsto la mitad del camino recorrido, un
punto cierto para seguir
avanzando.
Lucía Serrano
1 COMENTARIO:
1.
Hola, qué bonitos versos Lucía! Rodeados de este verde
esperanza de tu blog y llenos de palabras llenas de ternura. El tiempo es el
que pone todo en su sitio.
Un abrazo
Rosa
Un abrazo
Rosa
miércoles, 9 de julio de 2014
EL GORILA
¿Por qué ese gorila grave,
Quieto, manso, casi absorto
Me afecta penosamente
Como si su rudo rostro
Me confiara un informe
Que a pesar mío recojo?
Pero no. Si escucho bien,
De su silencio borroso
No asciende a mi expectación
Mensaje mientras ahondo
Los abismos que le hunden,
Abrupto, peludo, romo,
en lontananzas de selvas,
Centurias y terremotos.
El gorila, de repente...
¡Si no está triste! No es hosco
Su horizonte, no hay memorias
Que le entrecierren los ojos.
Y con una ligereza
De acróbata da a su modo
No aprendido un espectáculo
De jaula, para mi asombro
La más fiera soledad:
Sumida en presente solo.
Quieto, manso, casi absorto
Me afecta penosamente
Como si su rudo rostro
Me confiara un informe
Que a pesar mío recojo?
Pero no. Si escucho bien,
De su silencio borroso
No asciende a mi expectación
Mensaje mientras ahondo
Los abismos que le hunden,
Abrupto, peludo, romo,
en lontananzas de selvas,
Centurias y terremotos.
El gorila, de repente...
¡Si no está triste! No es hosco
Su horizonte, no hay memorias
Que le entrecierren los ojos.
Y con una ligereza
De acróbata da a su modo
No aprendido un espectáculo
De jaula, para mi asombro
La más fiera soledad:
Sumida en presente solo.
JORGE GUILLÉN
España-1893
De "Clamor"
De "Clamor"
miércoles, 2 de julio de 2014
De MAROSA DI GIORGIO
Está en llamas el jardín natal
(fragmento)
10
A veces, cuando el verano se volvía demasiado intenso —era todavía una niña, en la edad del huerto—, armábamos los lechos, fuera; entonces, todo parecía tan extraño. Mis familiares volaban un poco; pero, luego, se adormecían; yo quedaba escudriñando el cielo; por entre las estrellas, las antiguas naves seguían su lid. O me sobresaltaba el galope de un caballo a lo lejos, muy a lo lejos, el ladrido de los perros, en un lugar sin nombre, su eterno canto. Y estaban la hierba salvaje, el orégano, la violeta, la gallina blanca que pone un huevo negro, tal vez, desde allí —quizá— saldría un perrito, una criatura humana; un viejo pariente podría resucitar de allí.
Pero, más allá del hechizo familiar, todo se cumplía otra vez, la noche era infinita y azul y las naves partían. A la guerra de Troya.
10
A veces, cuando el verano se volvía demasiado intenso —era todavía una niña, en la edad del huerto—, armábamos los lechos, fuera; entonces, todo parecía tan extraño. Mis familiares volaban un poco; pero, luego, se adormecían; yo quedaba escudriñando el cielo; por entre las estrellas, las antiguas naves seguían su lid. O me sobresaltaba el galope de un caballo a lo lejos, muy a lo lejos, el ladrido de los perros, en un lugar sin nombre, su eterno canto. Y estaban la hierba salvaje, el orégano, la violeta, la gallina blanca que pone un huevo negro, tal vez, desde allí —quizá— saldría un perrito, una criatura humana; un viejo pariente podría resucitar de allí.
Pero, más allá del hechizo familiar, todo se cumplía otra vez, la noche era infinita y azul y las naves partían. A la guerra de Troya.
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