miércoles, 19 de agosto de 2015

EFEMÉRIDES DE AGOSTO - DINO CAMPANA




BREVE INTRODUCCIÓN INSTRASCENDENTE 

Más allá de algunos datos dispersos, casi todos develados por él mismo, poco es lo que se sabe de la vida de Dino Campana. Nacido en Marradi (Romaña, Italia) el 20 de agosto de 1885, murió en un hospital psiquiátrico florentino el 1 de marzo de 1932. Colaboró esporádicamente en las revistas culturales La Voce y Lacerba, y publicó un solo libro, Cantos Órficos, en 1914. 

Él mismo se dedicaba a su venta. Cuando conseguía vender un ejemplar arrancaba las páginas que consideraba que no podían ser entendidas por el comprador. Se rumorea que a Marinetti sólo le dejó las tapas. 

Este único libro, por otra parte no demasiado extenso, ha bastado para darle un lugar relevante en la historia de la poesía italiana del siglo XX 

A principios del siglo confluyen en Italia dos movimientos literarios (y artísticos, en general): el crepuscularismo y el futurismo. Ambos movimientos fueron juzgados por G. A. Borgese un mismo momento espiritual desarrollado de dos maneras psicológicamente distintas, es decir, dos respuestas, no extrañas en su origen, a los cambios que empezaban a producirse en la sociedad. 

El primero de ellos, el crepuscularismo, mira hacia el pasado; sus temas son cotidianos, nostálgicos: la naturaleza, la inocencia, la vuelta al hombre primitivo. Esta tendencia regresiva no impide que en ciertos aspectos, especialmente formales, pueda ser considerada como poesía moderna. 

El futurismo, fundado en 1909 por Filippo Tommaso Marinetti, pretendía a su vez "matar el claro de luna". La suya era una poesía netamente urbana, que hacía un verdadero culto de la velocidad y de la máquina. "Los futuristas son los místicos de la acción"; era, o quería ser, un arte del futuro, antirromántico. 

Campana no es ajeno a estos movimientos, aunque no adhiere por completo a ninguno de los dos. Su influencia, no obstante, puede rastrearse fácilmente en su obra, como así también la de los simbolistas franceses, la de Poe y la de Whitman, pero la asistemática reelaboración que hace de sus principios imposibilita cualquier clasificación. 

La poesía de Campana es, como escribiera Gianni Pozzi, una "desordenada furia". Está llena de elementos dispares, intentos fallidos y logros admirables, fragmentos que anticipan el hermetismo de Ungaretti y otros que remiten a la poesía del siglo XIX. En Campana no hay un estilo, sino muchos estilos superpuestos y a menudo antagónicos. 

Dino campana sacrifica el significado a lo irracional, órfico; prefiere lo inconsciente a lo consciente, la alucinación a la realidad. La disgregación del mundo encuentra su correspondencia en el desdoblamiento del yo. 

Los poemas están escritos, generalmente, en verso libre, y sólo unos pocos en octosílabos o endecasílabos rimados. 

poesía 

UNA VEZ FUI ESCRITOR... 

Declaraciones de Dino Campana recogidas el 8 de noviembre de 1926 por el doctor Carlo Pariani en Castel Pulci. 

A los quince años fui al colegio en Piamonte: en Carmañola, cerca de Turín. Más tarde fui a la Universidad de Bolonia. No conseguí aprobar química. Y entonces me dediqué un poco a escribir y un poco a vagabundear. Estaba impulsado a una especie de manía de vagabundeo. Una especie de inestabilidad me impulsaba a cambiar continuamente... Yo debía estudiar letras. Si estudiaba letras podía vivir. No entendía la química, entonces me abandoné a la nada... Estuve algunos meses en prisión. Dos o tres meses en Suiza, en Basilea; por escándalo. Había peleado con un suizo: unas contusiones. No fui condenado. Tenía un pariente, me recomendó. En Italia, arrestado, y luego en mes de prisión en Parma hacia 1902-1903. He estado en el manicomio de Imola, del profesor Brugia: estuve allí cuatro meses. En Bélgica, depués de Imola, en el manicomio de Tournay otros cuatro meses... Desempeñé algunos oficios. Por ejemplo: templar el hierro; tamplaba una hoz, un hacha. Se vivía. Toqué el triángulo en la Marina Argentina. He sido portero en un círculo de Buenos Aires. Desempeñé tantos oficios [...] En la Argentina había olvidado hasta la aritmética. Si no, me habría empleado como contable... Hice de carbonero en los barcos mercantes, de fogonero. Hice de policía en la Argentina, es decir, de bombero [...] Estuve en Odesa. Vendía estrellas fugaces en las ferias [...] Conocía bien varias lenguas... Había venido a Italia desde Suiza para no desertar. En Italia vieron que había estado en un manicomio y no me llamaron a servicio. De modo, pues, que me quedé paseando... Vendía los Cantos Órficos [...] Si vendía aquel libro es porque era pobre... Todos me irritaban un poco. A los futuristas los encontraba vacíos, por ejemplo. Tenía una neurastenia fuerte... Una vez fui escritor, pero tuve que dejarlo porque tenía la mente debilitada. No conecto con las ideas, no sigo... Ahora es preciso que me ocupe de asuntos más importantes. 

italia 

LA QUIMERA 

No sé si entre rocas tu pálido 
rostro se me apareció, o sonrisa 
de lejanías ignoradas 
fuiste, pendiente de marfil 
frente fulgente oh joven 
hermana de la Gioconda: 
oh de las primaveras 
muertas, por tu mítica palidez 
oh reina oh reina adolescente: 
mas por tu desconocido poema 
de placer y dolor 
música niña exangüe, 
marcado con una línea de sangre 
en el círculo de los labio sinuosos, 
reina de la mediodía: 
mas por la virgen cabeza 
inclinada, yo poeta nocturno 
velé las estrellas vivas en los mares del cielo, 
yo por tu dulce misterio 
yo por ponerte taciturna. 
No sé si la pálida llama 
fue de los cabellos el viviente 
signo de tu palidez, 
no sé si fue un dulce vapor, 
dulce sobre mi dolor, 
sonrisa de un rostro nocturno: 
miro las blancas rocas los mudos manantiales de los vientos 
y la inmovilidad de los firmamentos 
y los henchidos arroyos que van llorando 
y las sombras del trabajo humano encorvadas allá en las colinas heladas 
y aún por tiernos cielos lejanas claras sombras fluyentes 
y aún te llamo te llamo Quimera.