sábado, 14 de julio de 2012

POEMAS DEL GRUPO DE POESIA TIGRE

CABALLITO  DE   BATALLA

Vuelvo tropezando como un animal herido,
seco los recuerdos cansados,
distintos cada día,
buscando las formas del tan celeste cielo.

Ahogada en el cristal de mis cabellos,
alucino que vivo un tiempo
sin madrugadas,
donde la piel traspasa los obstáculos
y hasta el mar es un caballito de batalla.

No ví enterrar a ningún muerto
y el silencio que guardan mis secretos,
como una estatua hueca, sin ojos,
devorado por el polvo de la realidad,
busca en negros agujeros de la tierra,
raíces de los sueños nuevos.

                                                                   LUCIA SERRANO



LUZ  DESCARRIADA

Luz descarriada,
patéticos suburbios,
vuelos provocando fusiones,
donde antaño
un buen tango
perdonaba las tristezas.

Luz descarriada
vuelve esta noche,
ven a buscarme.

Espeso el sentido
que no acaba nunca,
pasional su fuego.

                                               LUCIA SERRANO




LUZ

Tu reclamo frente a mí,
logró una marca,
que se tumba
donde aún no conocíamos
                         ese tiempo.

Luz de tu ocultación
de inocentes expectativas
que se perturbaron
frente a los lujos
            desconocidos.
Una parte de ti
para lograr mis enigmas.

La vida para siempre
abandona tu odio
y el deseo creará
otras energías.

                                   Norberto Demarco




FLORECE EL POEMA

Entre nosotros
conversamos
hasta que suspendemos
palabras clausuradas.

Penetramos en una cueva
invadida por traficantes del lenguaje.
Nuestros ojos
frente a las letras
atraen recuerdos imborrables,
sueños insignificantes.

La oscuridad nos crea
marcas insensibles,
donde florece el poema
generado por la sensatez,
despertando al ser poético.  

                                   Norberto Demarco




LUCHAN LOS VIVOS


“Vita humana est incerta”
(proverbio latino)


La incertidumbre nos rodea
en la lucha por vivir,
sin durar ni transcurrir,
sino existir, sintiendo el peso
de nuestro cuerpo contra el piso,
la respiración sin esfuerzo
expandiendo nuestro tórax,
los suaves latidos del corazón
golpeando rítmicamente
la jaula torácica.
La maquinaria de altísima
complejidad mirando extrañada
el mundo, excitada o indiferente,
la casi perfecta criatura
hecha a imagen y semejanza
exponiéndose al exterior,
luchando para ser amada,
y reconocida entre los vivos.
¡Qué insensata audacia
entre miles de millones de seres
 tan frágiles y hermosos!
¡Que lucha implacable
la personificación, en la flagrante
espera sin piedad que
el tiempo nos depara!
Batallamos entre los vivos,
sin heridas ni rencores,
pidiendo perdón,
mientras guardamos para
no morir, un gajo enclenque
de esperanza.

Edgardo D’Alvia




SOL GASTADO

Algún lejano día
te apagarás suavemente
dejándonos helados.
Sin tu calor comenzará
el final irreversible de la tierra.
Tú que sólo con tu presencia
prodigas maravillas
para que podamos saborear
la vida, quedarás gastado,
apenas transformado en una
suave estrella rosada.
¿Cuántos millones de años
faltan para que sólo queden
vestigios de tu fuerza?
Jamás mi corta existencia
te verá debilitado,
tu débil luz rozándonos
mientras muere la
tierra convertida en
un enorme témpano
del espacio.
¡Qué alegría no
verte morir
hermoso astro,
aunque para ello
tenga que lamentar
mi efímera
existencia!

Edgardo D’Alvia




ESTAMOS VIVOS

Hay tristezas que se aparecen sin explicación
melodías que burlan el tiempo, la realidad.
Algo así, como recuerdos sin recuerdos,
agonías, hojas del árbol de lo eterno.

Eterno, eterno…Como si eso u otra cosa existiesen,
soportar lo efímero, el simple hecho, el ahora.
Todo tan simple como que el sol no sale,
y ni siquiera es eterno.

Todo tan simple como si la simpleza existiese
como si el todo existiese,
existir es un gerundio disfrazado
que no admite ser conjugado.

Hay tristeza y agonías, felicidades y dichas.
Hay solo eso, sucesos,
                                   menciones de que estamos vivos.
                                                      
                                                       Ricardo Guimaraynz



  
ENVEJECIDOS HORIZONTES

Sostenía la hora ocre el ritual vaivén,
aves, grotescas palomas de vuelo corto
con imaginaria de águilas;
contradictorias, casi humanas.

Sostenían para sostenerse,
un dolor hecho juego
con máximas de enunciados indemnes;
de rama en rama los mismos saltos.

Doradas hojas a su tiempo,
ignorando la danza, el sortilegio,
cuantificables, certeras,
caen.

¡Ah, burlar al tiempo, a la muerte!
Todos sucumbieron antes de lograr ese anhelo
¿Será  parte del aprendizaje?

Sabor a envejecidos horizontes,
aroma perdido de vivificadas paginas amarillas,
imágenes intactas, sublimes pero plásticas.

Llega el otoño, el invierno y el renacer,
mas conservadas por alquimias toxicas,
pretendiendo negar los ciclos vitales
edifican su aséptico olor a no vida.

¡Ah, burlar al tiempo, a la muerte!
Envejecidos horizontes;
almas momificadas mas allá del cuerpo,
que Cronos a su antojo también devora.

                                             Ricardo Guimaraynz




APRENDIZ DE FANTASMA

Antes de morir
me haré aprendiz de fantasma
agitaré el viento en los árboles
de ramas impávidas.

Las luces mortecinas de los sueños
tallarán mi perfil en tu almohada,

Jamás dejaré de buscarte,
en las noches de verano
me ocuparé de atar tu sonrisa
a la calma.

Tendré el color de la luz,
el sonido del tiempo,
el olor a mar en tu ventana.

Me llamaré con todos tus palabras,
seré arruga en tus sábanas blancas,
pliegue en tu cara y dolor en tu costado,
tendré el resplandor de tus mañanas,

Perderé el tino, olvidaré los recuerdos
aprenderé a cantar cualquier canción,
vacía y líquida en tu copa… derramada,
único destino de mi corazón,
acostumbrado a dormir en el nido
que le presta un gorrión.

                                                   Nora Cóliva



LA PREGUNTA QUE DEJAS

La pregunta que dejas,
interrogante de lo incierto
atormenta los saltos
de un río bravo.
Luz impactante de los tiempos
que abandona toda ignorancia.
Razón sin sentido. 

                                     Jorge Montironi



LOS ÁNGELES SE QUEJAN

Cuando el flamear
de tus cabellos
señala la llegada
de la tempestad,
los ángeles se quejan
de esa hermosura infinita.
Ellos, se mezclan
con los demonios
que desde el averno
han salido a festejar
los huracanes.
Presas
de una incomprensión perpetua.
                                                  
                                                         Jorge Montironi


 Lucia Serrano