sábado, 4 de abril de 2015


Caracol

Nada hay más hermoso que la danza de un macizo de bambúes en la brisa. Ninguna coreografía humana tiene la euritmia de una rama que se dibuja sobre el cielo. 
Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. 
Un día los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.

Alejo Carpentier, en “Los pasos perdidos” (1953)

En “Los pasos perdidos”, el protagonista nos lleva en un viaje por la selva, un adentramiento iniciático cuya meta es encontrar el origen de la música en viejos instrumentos y formas de habla.


Comentario de Lucia Serrano:

"LO QUE HACE HUMANO AL SER HUMANO ES DESPRENDERSE DEL ORIGEN, NACER. Esa es la marca, el tajo que instaura el tiempo, los pasos contados que se van convirtiendo en pasos perdidos. CARPENTIER, absuelve al hombre de la infelicidad temporal, la mortalidad por medio del arte. En su búsqueda del momento original, presente absoluto, sin antes, ni después, donde ha de haber un signo incomparable del origen, el novelista inviste a un músico. Pues en efecto es la MUSICA, arte de la unidad y no la literatura, arte de la escisión, la que puede recuperar el instante exento de la muerte. "NO HAY MAS TIERRA PROMETIDA QUE LA QUE EL HOMBRE PUEDE ENCONTRAR EN SI MISMO. 
En Los Pasos Perdidos, el porvenir es memoria y AMERICA ES LA PRIMAVERA DEL TIEMPO, LA TIERRA DONDE EL MUNDO SE REGENERA. EN AMERICA SE ATESORAN LAS ENERGIAS QUE DARAN NUEVA VIDA A LA EXHAUSTA CULTURA EUROPEA, DORMIDA EN EL INVIERNO DE LA RAZÓN.